Morazan 1

“Me gradué de profesor a los 39”

Es el director, maestro, secretario y tiene a cargo el Centro Escolar Caserío Barba Roja, en el cantón San José, del municipio de San Francisco Gotera, en Morazán. Conocido por los lugareños y sus alumnos como el “Profe Orlando”. Él es quien vela por la educación de más de 20 niños y familias de ese lugar.

Redacción: Moisés Crisóstomo

Orlando Blanco, un sexagenario de voz ronca y composición mazisa, canta unísono con un elenco de niños a nuestra llegada: “Su presencia en esta escuela hace brillar el sol… queremos darles las gracias y que quede en el olvido, los momentos que vivimos muy llenos de soledad”.

Hace unos 20 minutos fue a recibirnos al desvío del cantón San José. Una calle rústica, empedrada y árida, que entre los meses de marzo y abril se vuelve un río de polvo y cascajo. Ahora, acompañado de dos jóvenes, pedalean en sus bicicletas cuesta arriba, mientras nos dirigen hacia el centro escolar.

“Vimos en un noticiero local, un reportaje de las condiciones en las que se encontraba esta escuela”, argumenta el profesor Víctor Vásquez, encargado Servicio Social Estudiantil, del Instituto Técnico Ricaldone.  Un grupo de alumnos siguen al profe Orlando en un bus amarillo escolar.  A más de 160 kilómetros de San Salvador, a unas 4 horas y media de camino en vehículo 4×4, se encuentra el caserío Barba Roja, en uno uno de los departamentos con menor acceso a la educación y mayor pobreza rural de El Salvador. 

 A nuestra llegada, nos reciben con cantos y sonrisas un grupo de alumnos, que oscilarán entre los 6 a 12 años. Todos de diferente grado académico. No es de extrañar que en el campo, los niños abandonen su educación a temprana edad, para luego dedicarse a los trabajos de casa y la agricultura. En esta escuela no es la excepción.  

Esta vez, un grupo de alumnos, en coordinación con el programa del Servicio Social del Ricaldone, reunieron paquetes escolares, víveres y artículos de primera necesidad para hacerlos llegar a esta escuela. Ya puestos en el lugar, lo que parecía mucho, terminó siendo muy poco. Orlando Blanco, quien funge todas las responsabilidades y cargos del centro se disculpó: “Yo les había dicho que eran 11 alumnos, pero siempre que nos visita alguien, los niños traen a sus familias y sus hermanos”. Así fue. 

Más 12 familias habían llegado al la escuela. Mientras los alumnos del Ricaldone realizaban dinámicas y juegos con niños, Orlando nos explicó que se había graduado a los 39 año. Por ese motivo, su jubilación no la mira muy cerca, pesa a la edad que ya tiene.  

Es una escuela con dos salones de clases, una fosa séptica y un mini parque que consiguieron con un programa de ayuda. Hace un par de meses, les donaron una refrigeradora, días después les instalaron la energía eléctrica. “Esta fue una bendición”, nos describe el director, aunque no siempre hay “el con qué” para guardar en el refrigerador. A veces está desconectado.  “No sé como ustedes pudieron contactarnos. Gracias a Dios vieron esa noticia”, nos dice. 

Los alumnos del Ricaldone cumplen con su servicio social como un requisito en su bachillerato. Para los víveres se hizo una colecta con los alumnos de educación básica y le logró recaudar varios productos no perecederos de la canasta básica. Aún así, hizo falta mucho. Los jóvenes manifestaron estar satisfechos con el gesto. 

Mientras el calor abrazaba en pleno mediodía, unas madres de familia, se dispusieron a cocinar una olla grande de arroz y un balde de refresco. Este fue un manjar para los los jóvenes. Aun en medio de la escasez, saborear un plato de arroz con fresco, no dejó más que entrever lo agradecido que estaban. “Estos refrigerios los tenemos cuando hay fiesta”, comentó una madre de familia.

La canción que corearon a nuestra llegada explicaba un poco la realidad en la que se encontraban. “Hemos estado olvidados de gobernación y de la alcaldía”, acotó el director. La luz, el agua y otros beneficios han llegado  a través de programas particulares. La mayoría de libros y material didáctico con el que los niños aprenden son de segunda mano.  

Los jóvenes del Ricaldone se mostraron satisfechos con el gesto y se espera que en el futuro hayan más visitas o actividades como éstas. Orlando Blanco funge ahora como director delegado por el MINED, en este centro escolar. El número de contacto para cualquier ayuda es el 7555 3007.

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