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Papa Francisco: Devolvamos el honor a la promesa de amor y fidelidad entre hombre y mujer

VATICANO, 21 Oct. 15 / 05:33 am (ACI).- El Papa Francisco dedicó la Audiencia General de este miércoles a la promesa conyugal, es decir, “la promesa de amor y de fidelidad que el hombre y la mujer se hacen el uno al otro” y manifestó la necesidad de que se le restituya el honor social.

En la catequesis de este miércoles, el Pontífice afirmó que esta promesa “conlleva el compromiso de acoger y educar a los hijos; pero se realiza también en el cuidado de los padres ancianos, en proteger y hacerse cargo de los miembros más débiles de la familia, en ayudarse el uno al otro para realizar las propias cualidades y aceptar los propios límites”. “Es necesario restituir el honor social a la fidelidad del amor.

Es necesario sustraer a la clandestinidad el milagro diario de millones de hombres y mujeres que regeneran su fundamento familiar, del cual cada sociedad vive, sin estar en grado de garantizarlo de ningún otro modo”.

“No por casualidad, esta promesa de fidelidad está escrita en la creación de Dios como una bendición perenne, a la cual está confiado el mundo”.

La Iglesia misma “encuentra aquí una bendición que cuidar y de la cual aprender siempre, antes todavía de enseñarla y disciplinarla”. Esta fidelidad está siempre “confiada a la gracia y a la misericordia de Dios”.

El Santo Padre explicó que la promesa conyugal “comparte las alegrías y los sufrimientos de todos los padres, madres, niños, con generosa apertura frente a la convivencia humana y el bien común”. “Una familia que se cierra en sí misma es como una contradicción, una mortificación de la promesa que la ha hecho nacer y la hace vivir”.

“No olviden nunca –pidió el Papa– que la identidad de la familia siempre es una promesa que se alarga y se alarga a toda la familia y a toda la humanidad”.

Pero en la actualidad esta promesa aparece muy “debilitada”. “Por un lado porque un malentendido derecho de buscar la propia satisfacción, a todo coste y en cualquier relación, viene exaltado como un principio innegociable de la libertad”. De otro lado “porque se confían exclusivamente a la obligación de la ley los vínculos de la vida de relación y del compromiso por el bien común”.

“En realidad, ninguno quiere ser amado sólo para los propios bienes u obligaciones”, dijo el Papa.

“El amor, como también la amistad, deben su fuerza y su belleza a este hecho: que generan una unión sin quitar la libertad”, porque “al amor es libre y la promesa de la familia es libre”.

“Sin libertad no hay amistad, sin libertad no hay amor, sin libertad no hay matrimonio”.




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